Los resultados de las pruebas PISA 2025 encendieron nuevamente el debate sobre la educación argentina. El estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mostró un retroceso de los estudiantes argentinos de 15 años en las tres áreas principales evaluadas: matemática, lectura y ciencias.
PISA no es un examen tradicional basado exclusivamente en contenidos escolares. La evaluación busca determinar si los estudiantes pueden aplicar sus conocimientos para resolver problemas, interpretar información, pensar críticamente y desenvolverse ante situaciones de la vida real. Además de las pruebas, los estudiantes responden cuestionarios sobre sus experiencias escolares, su contexto socioeconómico y sus hábitos de aprendizaje.
En la edición 2025 participaron más de 760.000 estudiantes de 15 años de 91 países y economías, que representan aproximadamente a 33 millones de jóvenes. En Argentina fueron evaluados 11.093 estudiantes de 412 escuelas, una muestra que representa a unos 609.100 jóvenes de esa edad.
Los resultados de Argentina en PISA 2025
El dato central es que Argentina empeoró en las tres áreas respecto de la evaluación de 2022.
En matemática, el país obtuvo 367 puntos, frente a los 378 puntos de 2022. En lectura alcanzó 389 puntos, 12 menos que los 401 registrados en la evaluación anterior. En ciencias, consiguió 393 puntos, 13 menos que en 2022.
| Área | PISA 2022 | PISA 2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Matemática | 378 | 367 | -11 |
| Lectura | 401 | 389 | -12 |
| Ciencias | 406 | 393 | -13 |
El retroceso no se limita a la comparación con la última edición. La OCDE señala que los resultados argentinos de 2025 también quedaron por debajo de los obtenidos en 2018 en las tres áreas. Además, aumentó desde 2018 la proporción de estudiantes que no alcanza el nivel básico de desempeño: siete puntos porcentuales en matemática y lectura y seis puntos en ciencias.
Matemática, el principal desafío
Uno de los datos más preocupantes aparece en matemática. Apenas el 24% de los estudiantes argentinos alcanzó al menos el nivel 2 de desempeño, considerado el umbral básico de competencia. El promedio de la OCDE llegó al 65%.
Esto significa que una amplia mayoría de los estudiantes evaluados tiene dificultades para resolver situaciones matemáticas relativamente sencillas cuando debe interpretar información y aplicar conocimientos sin recibir instrucciones directas sobre el procedimiento.
El escenario es todavía más complejo en los niveles superiores: prácticamente no hubo estudiantes argentinos entre los desempeños más altos, mientras que el promedio de la OCDE alcanza el 8% en los niveles 5 y 6.
Lectura: cuatro de cada diez alcanzan el nivel básico
La comprensión lectora tampoco muestra un panorama alentador. El 40% de los estudiantes argentinos alcanzó al menos el nivel 2, frente al 69% registrado como promedio entre los países de la OCDE.
El nivel básico implica, entre otras capacidades, poder identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información y reflexionar sobre su contenido cuando existen indicaciones explícitas.
Solo el 1% de los estudiantes argentinos llegó a los niveles 5 o 6 de lectura, frente al 6% del promedio de la OCDE.
Ciencias también cayó
En ciencias, Argentina obtuvo 393 puntos, contra un promedio de 482 puntos en la OCDE. Entre 2022 y 2025, el resultado argentino cayó 13 puntos.
Solo el 41% de los estudiantes alcanzó el nivel 2 o superior, mientras que el promedio de la OCDE fue del 74%. En el extremo superior, apenas el 1% de los estudiantes argentinos alcanzó los niveles 5 o 6.
La edición 2025 tuvo justamente a las ciencias como área principal de evaluación, mientras que matemática y lectura fueron áreas secundarias.
Un problema argentino, pero también una tendencia mundial
Los resultados deben ser leídos con contexto. Argentina no es el único país que registra un deterioro educativo.
La propia OCDE informó que PISA 2025 registró los promedios más bajos de su historia en matemática y lectura entre los países de la organización. Uno de cada cinco estudiantes de 15 años quedó en niveles bajos en las tres materias, frente al 16% registrado en 2022.
Entre 2015 y 2025, el promedio de lectura cayó 28 puntos en la OCDE, mientras que matemática retrocedió 22 puntos. La organización advierte que el descenso responde a una tendencia que comenzó antes de la pandemia, aunque las interrupciones educativas provocadas por el COVID-19 agravaron las dificultades en numerosos sistemas.
Por eso, los resultados argentinos no pueden explicarse exclusivamente por un único gobierno, una sola política educativa o un único factor. La evaluación refleja aprendizajes acumulados durante años de escolaridad.
La desigualdad también aparece en los resultados
Otro aspecto clave de PISA 2025 es la relación entre nivel socioeconómico y desempeño educativo.
En Argentina, los estudiantes pertenecientes al 25% de mayor nivel socioeconómico obtuvieron en ciencias una ventaja de 82 puntos respecto del 25% más desfavorecido. La diferencia es similar al promedio de la OCDE, de 85 puntos.
La OCDE señala además que el nivel socioeconómico explicó alrededor del 12% de la variación en el rendimiento en ciencias de los estudiantes argentinos, una proporción similar a la registrada en el conjunto de la organización.
¿Qué pasa ahora con la educación argentina?
Los resultados de PISA 2025 dejan un diagnóstico difícil de ignorar: Argentina no solo se encuentra por debajo del promedio de la OCDE, sino que perdió rendimiento respecto de su propia medición anterior en las tres áreas principales.
Sin embargo, PISA no permite determinar por sí sola cuáles son las causas de cada resultado. Sus datos sirven para identificar tendencias, comparar sistemas educativos y detectar brechas, pero necesitan ser complementados con evaluaciones nacionales, información sobre trayectorias escolares, condiciones socioeconómicas, formación docente, asistencia y otros indicadores.
El desafío, entonces, no pasa únicamente por mejorar una posición en un ranking internacional. El verdadero problema es lograr que más estudiantes puedan leer y comprender textos, resolver problemas matemáticos, interpretar evidencia científica y utilizar esos conocimientos para desenvolverse en la vida cotidiana.
Los resultados de PISA 2025 funcionan así como una nueva señal de alerta para el sistema educativo argentino. Y también como un punto de partida: conocer cuánto aprendieron los estudiantes es indispensable para discutir qué necesitan aprender y cómo conseguirlo.












