Meta acordó pagar hasta US$16.680 millones para poner fin a una histórica disputa judicial en Estados Unidos por las acusaciones de haber diseñado Facebook e Instagram de manera adictiva para niños y adolescentes. El acuerdo evita que el caso continúe en un juicio federal y obliga a la compañía a aplicar nuevas medidas de protección para usuarios menores de edad.
El acuerdo que evita un juicio histórico contra Meta
La demanda había sido impulsada por 29 estados de Estados Unidos, que acusaron a la empresa de diseñar sus plataformas para mantener a los menores conectados durante más tiempo, además de cuestionar la seguridad de los usuarios y el tratamiento de los datos personales de niños.
El juicio había comenzado el 18 de agosto en un tribunal federal de Oakland, California, y se perfilaba como una de las causas más relevantes sobre el impacto de las redes sociales en la salud y el bienestar de los jóvenes.
Con el acuerdo, Meta podrá evitar una prolongada batalla judicial que incluso podía derivar en la declaración de su CEO, Mark Zuckerberg, ante un jurado. La compañía, sin embargo, negó haber cometido irregularidades.
Qué cambios deberá implementar Facebook e Instagram
Además del pago económico, Meta deberá realizar modificaciones en sus plataformas para reforzar la protección de niños y adolescentes. Entre las medidas previstas se encuentran límites diarios de uso, restricciones nocturnas, mayores controles sobre contenidos inapropiados y herramientas reforzadas de supervisión parental. También se prevén límites a determinadas notificaciones durante el horario escolar.
La empresa presentó estas medidas como parte de sus esfuerzos para mejorar la seguridad de los adolescentes, mientras que los fiscales estatales sostuvieron que el acuerdo representa un avance para exigir responsabilidades a las grandes compañías tecnológicas.
Por qué acusaron a Meta de generar adicción en menores
Los estados denunciantes sostuvieron que Facebook e Instagram incorporaron funciones y dinámicas destinadas a mantener a los jóvenes conectados y que Meta no informó adecuadamente sobre los posibles riesgos de sus plataformas.
Las acusaciones incluyeron prácticas vinculadas al diseño adictivo de las redes, la seguridad de los menores y la recopilación y uso de datos de usuarios infantiles. Meta rechazó las acusaciones y aseguró durante el proceso que no existe una relación clara demostrada entre el uso de las redes sociales y una falta general de bienestar en los adolescentes.
El caso contra Meta se enmarca en una creciente ofensiva judicial contra las principales plataformas digitales por los efectos que podrían tener en niños y adolescentes. Aunque el acuerdo pone fin a esta disputa con los estados involucrados, la empresa todavía enfrenta miles de demandas de usuarios, familias y distritos escolares relacionadas con presuntos daños provocados por el uso de las redes sociales.
La cifra de hasta US$16.680 millones convierte al acuerdo en uno de los mayores procesos de protección al consumidor vinculados a la tecnología y coloca nuevamente en el centro del debate la responsabilidad de las grandes plataformas frente al uso de las redes sociales por parte de menores.












