El Gobierno nacional avanza con una serie de modificaciones a la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos y abrió un fuerte debate polĆtico, sanitario y económico sobre el futuro de la normativa vigente desde 2021. La iniciativa oficial busca derogar el actual sistema de octógonos negros y reemplazarlo por un esquema ācompatibleā con los estĆ”ndares que utilizan otros paĆses del Mercosur.
La discusión se intensificó luego de que legisladores de La Libertad Avanza y el PRO presentaran en el Congreso un proyecto para eliminar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, mientras el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado trabaja en una propuesta alternativa. El oficialismo sostiene que el sistema actual genera āconfusiónā en los consumidores, incrementa costos para la industria y dificulta el comercio regional.
La ley vigente obliga a que alimentos y bebidas incluyan sellos negros de advertencia cuando presentan exceso de azĆŗcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales o calorĆas. AdemĆ”s, limita la publicidad dirigida a niƱos y restringe la comercialización de determinados productos en entornos escolares.
QuƩ cambios impulsa el Gobierno
Uno de los principales argumentos del oficialismo es que el modelo argentino utiliza parĆ”metros distintos a los de otros paĆses de la región. Mientras Argentina calcula los excesos nutricionales en función de la proporción de calorĆas totales, paĆses como Chile, Uruguay, Brasil y Paraguay aplican lĆmites absolutos por cada 100 gramos o mililitros de producto.
SegĆŗn los impulsores de la derogación, esta diferencia provoca que una gran cantidad de productos lleven sellos de advertencia. Datos citados en los proyectos oficiales indican que cerca del 85% de los alimentos comercializados poseen al menos un octógono negro, situación que āafirmanā reduce la capacidad informativa del sistema.
El Gobierno tambiĆ©n argumenta que la normativa actual afecta especialmente a las pequeƱas y medianas empresas, debido a los costos asociados al rediseƱo de envases, adaptación de lĆneas de producción y diferenciación de productos para exportación dentro del Mercosur.
Debate entre salud pĆŗblica e industria alimentaria
La posibilidad de derogar la Ley de Etiquetado Frontal generó reacciones divididas. Sectores vinculados a la salud pĆŗblica consideran que los octógonos negros representan una herramienta clave para informar a los consumidores y desalentar el consumo excesivo de productos ultraprocesados. Organizaciones sanitarias sostienen que la medida permitió visibilizar el contenido crĆtico de muchos alimentos y fomentar hĆ”bitos mĆ”s saludables.
En contrapartida, el oficialismo y sectores de la industria alimentaria sostienen que el sistema vigente es ābinarioā y no reconoce mejoras parciales en las formulaciones de los productos. AdemĆ”s, afirman que la falta de armonización regional perjudica la competitividad y genera trabas comerciales.
QuƩ puede pasar con la ley
El proyecto enviado al Congreso propone una derogación total de la normativa actual y plantea que los criterios tĆ©cnicos futuros sean definidos por organismos especializados y compatibles con los estĆ”ndares regionales. Sin embargo, el debate reciĆ©n comienza y no hay consenso polĆtico sobre el avance de la iniciativa.
Mientras tanto, la discusión sobre el etiquetado frontal vuelve a instalarse en el centro de la agenda pública, con posiciones enfrentadas entre quienes priorizan la salud alimentaria y quienes reclaman una regulación mÔs flexible y alineada con el Mercosur. El futuro de los octógonos negros en Argentina quedarÔ ahora en manos del Congreso.












