Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje presidencial de Brasil este domingo 25 de octubre de 2026 y consiguió un histórico cuarto mandato no consecutivo. El actual presidente derrotó al senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, en una elección marcada por la polarización política y la disputa por el rumbo económico del país.
Según los resultados informados por la autoridad electoral brasileña, Lula obtuvo el 51,75 % de los votos frente al 48,25 % de Flávio Bolsonaro, con el 98,27 % de las mesas escrutadas. La victoria tuvo un carácter particular: Lula había quedado segundo en la primera vuelta del 4 de octubre, detrás de su rival, pero logró revertir el resultado en la instancia decisiva.
El triunfo le permitirá continuar al frente de Brasil a partir de enero de 2027, después de haber gobernado durante dos períodos consecutivos, entre 2003 y 2010, y de haber regresado a la presidencia en 2023. De esta manera, se convertirá en el primer mandatario brasileño elegido para cuatro períodos presidenciales no consecutivos.
La campaña estuvo atravesada por las preocupaciones por el costo de vida, la seguridad pública, la deuda de los hogares y el gasto estatal. Lula defendió la continuidad de los programas sociales, la reducción de la pobreza y la desigualdad, los derechos laborales y la soberanía brasileña. Flávio Bolsonaro, por su parte, centró su propuesta en una política de seguridad más dura, la reducción del gasto público y un acercamiento a Estados Unidos.
El resultado también tendrá repercusiones en América Latina, tanto por el peso económico y político de Brasil como por las diferencias entre los proyectos que representaban ambos candidatos. Lula deberá afrontar su nuevo mandato en un escenario legislativo adverso, con una presencia importante de sectores conservadores en el Congreso, lo que podría dificultar la aprobación de sus principales iniciativas.












