El presidente de la Convención Provincial de la Unión Cívica Radical (UCR) de Jujuy, Mario Pizarro, analizó el complejo panorama electoral y la situación interna que atraviesa el partido centenario. Frente a los desafíos de un año político clave y con la mirada puesta en el horizonte electoral, el dirigente remarcó la necesidad imperiosa de saldar los conflictos internos, recuperar la cultura del debate y construir una alternativa alejada de los extremos.
Crisis partidaria y el desafío del año político
Al evaluar el presente del radicalismo, Pizarro trazó una clara distinción entre la coyuntura del comité nacional y la realidad territorial:
- La fractura a nivel nacional: Calificó la actualidad de la UCR nacional como un trance «sumamente difícil y complejo», donde resulta urgente recuperar la consideración ciudadana.
- La fortaleza de los distritos provinciales: Contrastó este escenario con los distritos donde el partido ejerce funciones ejecutivas —tomando a Jujuy y a otras provincias como modelos de gobernabilidad—, señalando que desde esos bastiones debe emerger el nuevo liderazgo que vuelva a congregar al electorado.
Conflictos e internas en la UCR: autocrítica y debate
Consultado sobre las crecientes tensiones intestinas de cara a las próximas elecciones, Pizarro sostuvo que la confrontación de ideas forma parte de la esencia del partido:
«Un partido que no discute, un partido donde no hay pensamiento crítico, es un partido golpeado y herido. Que existan discusiones significa que hay hombres y mujeres con ganas de construir».
No obstante, admitió la necesidad de una profunda autocrítica, advirtiendo que históricamente el radicalismo debatía para alcanzar síntesis superadoras, una dinámica constructiva que con el tiempo se fue desdibujando y debe ser restaurada. Parafraseando la histórica consigna de Leandro N. Alem («que se rompa pero que no se doble»), subrayó que hoy la misión colectiva reside en redoblar los esfuerzos para evitar la fragmentación partidaria.
En busca del centro: ni libertarios ni kirchneristas
Al definir la política de alianzas estratégicas, Pizarro rechazó ubicarse en los polos dominantes del escenario nacional. Planteó que la UCR debe funcionar como la columna vertebral de un espacio de centro, capaz de convocar tanto a diversas fuerzas afines como a los votantes desencantados con las propuestas de la extrema derecha que lidera Javier Milei o del kirchnerismo.
La inspiración en Raúl Alfonsín
Como cierre de su mensaje de cohesión partidaria, Mario Pizarro apeló a la figura de Raúl Alfonsín, evocando su capacidad para convocar a la ciudadanía desde la ética y los valores. Recordó la doctrina del histórico acto de Parque Norte de 1985 como el horizonte que la dirigencia radical debe volver a mirar para construir consensos amplios sin abandonar su identidad republicana.












