Kenya Moreno estuvo un mes en coma y, cuando despertó, descubrió que aquel período que para los demás había sido un largo silencio no había sido completamente vacío para ella. Según contó, podía percibir distintos estímulos del entorno, escuchar sonidos y hasta sentir el intenso frío de la habitación. Pero hubo algo que quedó especialmente grabado en su memoria: una canción que su mamá le hacía escuchar todos los días.
La joven andaluza se volvió viral después de contar su experiencia en TikTok. Todo comenzó cuando respondió a una pregunta sobre si era recomendable poner música a las personas que permanecen en coma. Su respuesta fue contundente: pidió que no lo hicieran, al menos en su caso, porque aseguró haber vivido una experiencia angustiante durante la internación.
Una canción que se convirtió en una pesadilla
Antes de quedar internada, a Kenya le gustaban Los Gemeliers. Con la intención de acompañarla durante su estado de inconsciencia, su mamá compró el disco Lo mejor está por venir y dejó una radio en la habitación. La idea era que la música estuviera presente mientras ella permanecía internada.
Lo que su madre no podía saber era cómo Kenya iba a experimentar ese estímulo. La joven aseguró que la misma canción se repetía una y otra vez durante todo el mes y que terminó apareciendo incluso dentro de sus sueños. En lugar de representar compañía, la melodía quedó asociada a una experiencia que describió como un verdadero “infierno”.
Según su relato, mientras permanecía en coma no tenía la posibilidad de responder ni de explicar lo que estaba percibiendo. La canción simplemente continuaba. Una y otra vez. Y esa repetición terminó formando parte de sus propios sueños, hasta el punto de que, al despertar, podía recordar perfectamente la melodía.
También sentía el frío de la habitación
La música no fue el único estímulo que Kenya dice haber percibido. Uno de los detalles más llamativos de su historia fue la sensación de frío que experimentaba durante su internación.
La joven contó que sentía muchísimo frío y que incluso su mamá llegó a plantearle esa situación a los médicos. Sin embargo, según relató, desde el equipo sanitario le indicaban que se encontraba estable. Para Kenya, la percepción era completamente diferente: aseguró que durante aquel período sentía que se estaba “muriendo de frío”.
También explicó que podía registrar conversaciones y otros sonidos que ocurrían a su alrededor. Esa sensación de estar recibiendo estímulos sin poder interactuar con quienes estaban en la habitación fue uno de los aspectos que más impactó a quienes conocieron su historia.
¿Qué puede percibir una persona en coma?
El relato de Kenya es personal y no permite afirmar que todas las personas en coma tengan el mismo nivel de percepción. Sin embargo, su experiencia coincide con una cuestión que la investigación médica viene estudiando desde hace años: el cerebro puede conservar cierto procesamiento de estímulos auditivos incluso cuando una persona no muestra signos externos de conciencia.
Un estudio realizado con pacientes en coma encontró, mediante registros de actividad cerebral, respuestas diferenciadas frente a distintas categorías de sonidos. Otras investigaciones también analizaron las respuestas de pacientes inconscientes ante voces familiares, música y otros estímulos auditivos.
Eso no significa necesariamente que una persona en coma comprenda todo lo que ocurre a su alrededor ni que pueda recordar posteriormente cada estímulo. La experiencia depende de múltiples factores y los investigadores todavía estudian hasta qué punto existe percepción consciente durante diferentes estados de alteración de la conciencia.
En el caso de Kenya, sin embargo, el recuerdo quedó. Cuando despertó, aquella canción que alguna vez le había gustado ya tenía otro significado: estaba vinculada a un mes entero de sueños, sonidos, frío y una sensación de no poder escapar de la misma melodía.
Por eso, su pedido terminó siendo tan particular como contundente: “No le pongan música a la gente que está en coma”. Para su mamá había sido una manera de acompañarla; para Kenya, al despertar, aquella canción se había convertido en el recuerdo sonoro de una de las experiencias más difíciles de su vida.












