Algunas cifras abruman. Los reportes hablan de que los plásticos representan, aproximadamente, el 90 por ciento de la basura marina. Y, solo en 2020, se estima que se produjeron 370 millones de toneladas de plásticos a nivel mundial. El equivalente, para darse una idea aproximada, es igual al peso de más de 36 mil torres Eiffel juntas. Y eso en solo un año.
La cuestiĂłn, obviamente, tambiĂ©n atrae el interĂ©s de la ciencia. Un estudio llevado a cabo por el grupo de investigaciĂłn formado por investigadores del IDEA, de CĂłrdoba, y la doctora Irene Schloss, cientĂfica del Instituto Antártico Argentino y del CONICET en el Centro Austral de Investigaciones CientĂficas (CADIC), analizĂł el nivel de microplásticos en una regiĂłn tan remota como la Antártida. Los resultados, en este punto, fueron alarmantes.

Si bien se suele considerar a la Antártida como uno de los lugares más prĂstinos del planeta, sospechábamos que estaba contaminado por microplásticos- cuenta Schloss a la Agencia CTyS-UNLaM-. Muestreamos la zona en distintas matrices, analizando el agua, los sedimentos marinos y los organismos vivos, en la regiĂłn de la Base Carlini. Y los resultados mostraron que es tan grande la incidencia de la Base que las concentraciones de microplásticos son similares a la de los grandes centros urbanos”
Los microplásticos, de acuerdo con los estudios, fueron más abundantes cerca de la Base, lo que lleva a identificar a las actividades locales en la isla como fuente primaria de contaminación por microplásticos en la caleta.
Cuenta Schloss que, en este contexto, entran en juego cuestiones de circulaciĂłn del agua, ya que, en la caleta Potter -las caletas son entradas de mar, más pequeñas que las bahĂas- las corrientes recorren la costa de forma horaria, haciendo que se concentren los niveles de microplásticos.
“El enorme problema, ante esta situaciĂłn, es que son partĂculas tan pero tan chiquitas que hay una biodisponibilidad para que los peces se las coman. Y si las ingieren los primeros eslabones de la red trĂłfica, el problema despuĂ©s se magnifica, ya que se encuentran microplásticos en prácticamente todos los organismos”, alerta Schloss.
En esta lĂnea, la doctora Julieta Antacli, investigadora e integrante del grupo de Schloss, cuenta que los microplásticos pueden tener impactos ecolĂłgicos al generar un contexto apto para la colonizaciĂłn de organismos microbianos y, además, alterar las propiedades de las heces del zooplancton, esenciales en el ciclo de nutrientes marinos.
“El zooplancton es un grupo particularmente vulnerable a la biodisponibilidad de los microplásticos en el medio marino, debido a la similitud en tamaño y apariencia con sus presas naturales. Varias especies de zooplancton pueden ingerir microplásticos, con diversos efectos negativos sobre la alimentación, reproducción y crecimiento”, explicó la investigadora del IDEA- CONICET en Córdoba.
MĂşltiples orĂgenes y problemas (e investigaciones) a largo plazo
Las partĂculas de microplásticos se manufacturan con varios propĂłsitos, como productos de higiene y cuidado personal, industria textil o redes de pesca. “Pero la principal fuente de microplásticos en el ambiente marino resulta de la fragmentaciĂłn o degradaciĂłn de plásticos de mayor tamaño, por fuerzas mecánicas como las olas, quĂmicas como los rayos UV o por procesos biolĂłgicos”, explica Antacli.
Además, agregĂł la investigadora, los microplásticos entran en los ocĂ©anos en grandes cantidades a travĂ©s de diferentes vĂas, como residuos domĂ©sticos, plantas de tratamiento de aguas residuales, efluentes industriales, prácticas de eliminaciĂłn, aguas pluviales y transporte fluvial, entre otras.
Schloss, por su parte, destaca el hecho de que no existen proyectos de monitoreo sobre cómo fluctúa la contaminación por microplásticos en la Antártida a largo plazo. “Este proyecto representa el primero en la región en el que se monitorean estos contaminantes, en las mismas estaciones y con la misma frecuencia que para el plancton. En este ecosistema, el zooplancton puede convertirse en un indicador sensible de las condiciones ambientales”, subrayó.
Las observaciones a largo plazo, estiman las investigadoras, tanto del zooplancton como de las caracterĂsticas fĂsico-quĂmicas del agua, “son claves para comprender cĂłmo el medio marino, las comunidades de plancton y los niveles trĂłficos cambian con el tiempo”
Fuente: Agencia de Periodismo CientĂfico CTyS
Fotos gentileza de los investigadores












