Los problemas ambiénteles de nuestro planeta cada vez son mayores, y si no empezamos a cambiar nuestros hábitos y nuestras formas de consumo, no habrá vuelta atrás y condenaremos a la Tierra.
Al parecer, esto no le preocupa a China, debido a que es el país que mas quema combustibles fósiles que cualquier otra nación, lo que la convierte en la principal fuente mundial de los gases de efecto invernadero que calientan la Tierra.
El presidente chino Xi Jinping ha prometido que su país comenzará a reducir el dióxido de carbono y otros gases generados por la quema de carbón, gas y petróleo para 2030 y luego dejará de arrojarlos a la atmósfera por completo para 2060. Sin embargo, los climatólogos advierten que las naciones deben frenar de tajo y de inmediato el uso de combustibles fósiles para evitar las consecuencias más catastróficas del cambio climático.

A pocas semanas de una cumbre climática crítica de las Naciones Unidas en Glasgow, Escocia, la atención está fija en China y en si realizará mayores esfuerzos para reducir las emisiones. La semana pasada, la principal agencia energética del mundo dijo que China “tiene los medios y la capacidad” para reducir su contaminación. Sus acciones podrían ser trascendentales para el clima del planeta, que ya se encuentra en un momento crucial.
“Queremos ver ambición por parte de China”, declaró Alok Sharma, miembro del Parlamento del Reino Unido, quien supervisa las negociaciones internacionales sobre el clima. “China es responsable de casi una cuarta parte de todas las emisiones globales en la actualidad. Será una parte fundamental en el proceso de garantizar que tengamos éxito”.
China ha dado algunos pasos importantes este año para comenzar a limitar su uso del carbón, el combustible fósil más contaminante de todos. En abril, Xi prometió que China “Controlaría de forma estricta los proyectos de generación de energía a base de carbón”. También afirmó que el país alcanzaría el consumo máximo de carbón para 2025 y que en los siguientes cinco años lo reduciría.
Tras la promesa de Xi, los gobiernos locales ralentizaron las aprobaciones de nuevos proyectos de energía a carbón dentro de China, luego de un gran incremento en 2020. Algunas provincias, como la costera Shandong, ordenaron durante el verano el cierre de algunas de sus plantas de carbón más antiguas y menos eficientes.
En septiembre, Xi anunció en las Naciones Unidas que China dejaría de financiar nuevas centrales eléctricas a carbón en otros países. Varios expertos estadounidenses dijeron que ese fue un paso importante pero no suficiente.
“Lo principal es que China se comprometa a hacer un recorte importante de sus emisiones en este momento, en esta década, como lo han hecho Estados Unidos, la Unión Europea y otros”, escribió en Twitter Todd Stern, el representante para asuntos climáticos del expresidente Barack Obama.
John Kerry, el representante internacional para asuntos climáticos del presidente Joe Biden, señaló el mes pasado durante una visita a la ciudad de Tianjín que China todavía planea construir 247 gigavatios de energía adicional a carbón. Eso es casi seis veces la capacidad total de energía a carbón de Alemania.
“¿Puede el planeta permitirse que China, que ya es el emisor número uno, siga incrementando esas emisiones durante los próximos 10 años? No”, dijo Kerry en una entrevista.
Fuente: Infobae.
En las últimas tres décadas, el crecimiento de China en el uso de energía ha sido explosivo. Cada año, China quema más carbón que el resto del mundo combinado y casi tanto petróleo como Estados Unidos.