El crimen de Flora InĆ©s Moyano en Mendoza conmociona a la provincia y al paĆs, debido a las circunstancias alrededor del femicidio y del perfil del agresor. Flora tenĆa 61 aƱos y fue asesinada por Walter JesĆŗs Amador Molina, tambiĆ©n de 61, quien tenĆa una condena previa de 10 aƱos por violar a su hija adolescente. A pesar de esta condena y de su historial de abuso sexual, homicidio, robo y amenazas, una jueza le concedió salidas transitorias desde 2023, lo que le permitió salir de prisión bajo ciertas condiciones.
El femicidio ocurrió despuĆ©s de que Flora decidiera poner fin a la relación con Molina. Al salir en libertad transitoria, Ć©l la encontró, la asesinó y dejó un mensaje escrito en su espalda afirmando que el crimen fue motivado por celos porque Flora estaba con otro hombre. Luego volvió a dormir a su lugar de detención como si nada hubiera ocurrido, hasta ser detenido nuevamente por la policĆa este domingo en la granja donde cumplĆa el rĆ©gimen de salida.
La jueza que autorizó estas salidas transitorias fue Mirna Elisa Montaldi y el caso genera gran polémica porque los informes técnicos elaborados para evaluar la concesión del beneficio indicaban que Molina no estaba apto para salir, señalando riesgos debido a su negación de los hechos y minimización de sus delitos previos.
SegĆŗn el Código de Ejecución Penal de Mendoza, los condenados por delitos contra la integridad sexual, como es este caso, no deberĆan recibir estos beneficios. Sin embargo, la jueza decidió otorgarle el permiso, lo que desató una fuerte crĆtica por la aparente falla en la protección a la vĆctima.
El contexto de este crimen refleja un problema mĆ”s amplio en Mendoza y Argentina en general: La dificultad para prevenir femicidios cuando agresores reincidentes quedan en libertad bajo condiciones que pueden poner en riesgo a sus vĆctimas. La ministra de Seguridad de Mendoza, Mercedes Rus, manifestó pĆŗblicamente su indignación calificando a Flora como “una vĆctima que no fue protegida” y criticando la decisión judicial que posibilitó el femicidio.
Este lamentable caso ha reavivado el debate sobre el sistema de salidas transitorias en casos de delitos graves y la necesidad de revisar los criterios para evitar que agresores sexuales y femicidas puedan usufructuar beneficios que pongan en peligro a sus parejas o ex parejas. La justicia investiga actualmente el caso y el femicidio de Flora tiene una pena en expectativa de prisión perpetua para el agresor.












