Las elecciones presidenciales de Bolivia en 2025 marcaron un cambio político significativo en el país. Rodrigo Paz Pereira, senador centrista del Partido Demócrata Cristiano (PDC), ganó el balotaje presidencial celebrado el domingo 19 de octubre con un contundente 54,5 % de los votos, superando ampliamente al exmandatario conservador Jorge “Tuto” Quiroga, quien obtuvo aproximadamente el 45,5 %. Este triunfo fue confirmado con más del 97 % de actas escrutadas por el Tribunal Supremo Electoral, declarando los resultados como irreversibles.
Este resultado pone fin a más de dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por Evo Morales, que había gobernado Bolivia desde 2006 con un fuerte apoyo de la mayoría indígena y políticas estatistas y redistributivas.
La victoria de Paz representa el inicio de una nueva etapa política, con una orientación de centro-derecha que propone un modelo económico más gradual, buscando combinar estímulo al sector privado y mantenimiento de programas sociales para los más vulnerables.
Rodrigo Paz basó su campaña en una propuesta de “capitalismo para todos”, dirigida especialmente a sectores indígenas que hoy se definen más por su estatus socioeconómico que por su origen étnico, como universitarios y empresarios aimaras emergentes. A diferencia de Quiroga, quien propuso un modelo económico más radical con recortes y privatizaciones, Paz apuesta por un enfoque más conciliador y gradualista para enfrentar la crisis económica y la polarización social que atraviesa Bolivia.
La asunción está prevista para el 8 de noviembre de 2025, momento en que comenzará un nuevo ciclo político para Bolivia, con una agenda que busca la reconciliación nacional y la superación de los colores políticos para trabajar por un país unido. Esta contienda electoral representó la primera vez en la historia boliviana que se definió a un presidente mediante segunda vuelta, un mecanismo vigente desde la Constitución de 2009 que contribuyó a consolidar la democracia en el país













