Rosa Rodríguez, concursante argentina radicada en Galicia, se consagró este jueves 5 de febrero como protagonista absoluta de Pasapalabra al quedarse con el bote más alto en la historia del ciclo: 2.716.000 euros, tras completar las 25 palabras del mítico Rosco.
La hazaña no solo marca un récord dentro del programa, sino que también representa un hito para la Argentina, que vuelve a tener una presencia destacada en la televisión internacional gracias al esfuerzo, la constancia y la preparación de una compatriota.
Rosa alcanzó el premio luego de un recorrido tan extenso como exigente. Desde su debut el 19 de noviembre de 2024, participó en 307 programas consecutivos, enfrentándose a rivales de alto nivel, entre ellos Manu, quien llevaba en antena desde mayo de 2024. Durante más de un año, la argentina sostuvo una regularidad pocas veces vista en el certamen.
Detrás del éxito hubo un trabajo silencioso y metódico. La propia Rodríguez contó al aire que dedica alrededor de cinco horas diarias al estudio, además de las jornadas de grabación. Para poder enfocarse de lleno en el concurso, decidió tomarse una especie de excedencia laboral, convencida de que se trataba de “una oportunidad única en la vida”
Su rutina incluyó también un componente físico poco habitual: Largas caminatas diarias de entre 15 y 18 kilómetros, que aprovecha para repasar definiciones y palabras mediante aplicaciones de memoria como Anki. “Desde que me levanto estoy mentalmente conectada con el juego. No es solo sentarse a estudiar: Camino por la montaña mientras repaso datos y conceptos”, explicó en una de las emisiones.
Ese método integral —que combina estudio intensivo, actividad física y entrenamiento mental— terminó dando sus frutos en una tarde histórica, cuando logró completar el Rosco sin errores y desató la emoción en el plató.
Más allá del impacto económico del premio, el logro de Rosa Rodríguez tiene un fuerte valor simbólico para la Argentina. Su triunfo refleja el talento y la capacidad de preparación de los participantes argentinos en escenarios internacionales, y se suma a una larga lista de compatriotas que dejaron huella en concursos y producciones televisivas del exterior.
Con este bote récord, Rosa no solo cambia su vida personal, sino que también inscribe su nombre en la historia de Pasapalabra, convirtiéndose en referencia obligada del programa y en motivo de orgullo para todo un país.













