Aunque es tradición milenaria en el país, hay casos en los que el mate podría no caer tan bien
El mate es mucho más que una infusión: es ritual, compañía y excusa para compartir. Pero aunque en muchos casos aporta beneficios —como mantenernos alerta o acelerar el metabolismo—, no todo el mundo puede abusar de esta bebida tan arraigada en la cultura sudamericana. Según especialistas de sitios médicos como WebMD y MedlinePlus, hay ciertos grupos que deberían regular su consumo para evitar complicaciones.
En primer lugar, las personas embarazadas deben tener especial precaución: la cafeína del mate, si se consume en exceso, puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro o bajo peso al nacer. Se recomienda no superar los 300 mg diarios, lo que equivale a unas seis tazas de mate (aunque esto puede variar según la yerba y la preparación). También quienes sufren de migrañas o dolores de cabeza frecuentes podrían ver agravados sus síntomas con un consumo elevado.
Otro grupo que debería tener cuidado son quienes padecen trastornos de ansiedad: el mate puede intensificar el nerviosismo, causar insomnio o acelerar el ritmo cardíaco. Algo similar ocurre con quienes tienen síndrome de colon irritable, ya que esta infusión puede provocar molestias digestivas como diarrea o dolor abdominal, especialmente si se toma en grandes cantidades.
La recomendación general es mantener el consumo dentro de 1 a 2 litros diarios como máximo, prestando atención a cómo responde el cuerpo.