Según confirmó la cadena árabe Al Jazeera, Estados Unidos e Israel continúan su ofensiva militar contra Irán, con ataques selectivos a depósitos de petróleo y cuatro instalaciones de refinación en la capital, Teherán.
Los bombardeos, iniciados en las últimas horas, han causado graves daños ambientales. Explosiones en las refinerías han liberado grandes volúmenes de petróleo crudo y gases tóxicos a la atmósfera, generando nubes densas que ahora provocan lluvias ácidas y contaminadas en amplias zonas de Teherán y suburbios aledaños.
Autoridades iraníes han emitido alertas de emergencia: “Permanezcan en sus hogares, sellen ventanas y eviten el consumo de agua no filtrada”, reza el comunicado oficial del Ministerio de Salud persa.
Testigos oculares reportan columnas de humo negro elevándose sobre la ciudad, visibles desde kilómetros. Imágenes satelitales preliminares, difundidas por Al Jazeera, muestran cráteres en las instalaciones clave del sur de Teherán, como la refinería de Rey y el depósito de Shahr Rey.
Expertos en medio ambiente advierten que los contaminantes liberados –incluyendo benceno y compuestos sulfurados– podrían persistir por días, agravando la crisis sanitaria en una urbe de más de 9 millones de habitantes.
El contexto de estos ataques EE.UU. Israel Irán se enmarca en la escalada de tensiones regionales, con Irán respondiendo previamente con misiles contra bases israelíes. El Pentágono no ha emitido comentarios oficiales, pero fuentes anónimas en Washington hablan de “objetivos estratégicos para debilitar la capacidad energética iraní”.
En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu justificó las acciones como “defensa preemptiva”.Organismos internacionales como la ONU y la OMS claman por un alto al fuego. Mientras, el precio del petróleo Brent sube un 5 % en mercados globales, superando los 90 dólares por barril, ante temores de disrupciones en el suministro mundial.
Irán promete represalias “proporcionales”. La situación evoluciona hora a hora; se esperan actualizaciones.













