El 9 de julio es una fecha clave en la historia de Argentina, ya que se conmemora la Declaración de la Independencia en 1816. Ese día, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, los representantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata proclamaron la ruptura definitiva con la monarquía española, dando inicio a la construcción de una nación soberana y libre.
El contexto histórico de esta declaración fue complejo. España, tras liberarse de la ocupación napoleónica, buscaba recuperar sus territorios americanos, lo que presionaba a los movimientos independentistas. En este marco, el Congreso de Tucumán, reunido desde marzo de 1816, debatió intensamente para consolidar la voluntad de emancipación y organizar un gobierno independiente, dando así respaldo al plan militar de José de San Martín para asegurar la independencia regional.
Además, el 9 de julio tiene otro significado histórico importante: en 1853, trece provincias juraron la Constitución Nacional, que estableció las bases del sistema republicano, representativo y federal que rige hasta hoy. Aunque Buenos Aires inicialmente rechazó la Constitución y se separó, luego se reincorporó tras el Pacto de San José de Flores, marcando una etapa decisiva en la institucionalización del país.
La conmemoración del 9 de julio es una celebración nacional que honra tanto la independencia como los valores republicanos y federales que sustentan la Argentina. En la Ciudad de Buenos Aires y en todo el país, calles, avenidas y espacios públicos recuerdan este proceso histórico fundamental, reafirmando el compromiso con la soberanía y la unidad nacional.